Wall-E

Son casi 40 minutos de cine mudo, más bien, sin diálogo. Así comienza Wall-E. La película presenta un planeta devastado, en el que un último robot, Wall- E, se dedica a la abrumadora misión de limpiar el monstruoso tiradero. La raza humana lo abandono junto a miles de compañeros, hoy desaparecidos. Mientras los responsables engordan sebosos en el Axioma a mitad de camino de 2001 y el hipermercado, Wall-E, acompañado de una fiel cucaracha, silba canciones, ve una y otra vez de un videocassete VHS Hello Dolly, colecciona tenedores, acumula patitos de goma, apila mierda y descubre, de paso, el amor. Lo hace gracias a Eva, hiperestilizada máquina recién enviada por los humanos, setecientos años después de exiliarse, para saber si la vida, al fin, es otra vez posible en el viejo planeta.
Wall-E está llenda de cosas curiosas:
- Cuando WALL·E sale de la tierra y saca sus celdas solares para recargar la bateria se oye el mismo sonido que al encender una computadora Mac.
- En la versión en inglés, la voz del robot AUTO es la voz que por defecto tienen los computadores mac en su software MacVoice.
- Hay una clara referencia a 2001 Odisea del espacio.
Muy chida, pero para variar no faltan las situaciones tercermundistas: en cine al que fuimos no proyectaron Presto el cual es parte de los ya tradicionales cortos de Pixar.